El apunte analógico, es lo que realmente te hace sentir que lo que haces se puede definir como documental. Es recordar que ver, es captar e imaginar. Es pensar que de ese segundo no pasa. Y si pasa ese instante, ya no es lo mismo.
Es un vivo retrato.
Es la simpleza del pensamiento de la técnica con la sensibilidad programada o inocente ante ciertos momentos de la realidad o de la ficción.
Eso es lo que significa trabajar con carrete, con un iso determinado, a color o en blanco y negro. Realmente maravilloso y simplemente mágico.
No hay segundas oportunidades. Tampoco son necesarias. Es la reflexión en acción e imagen. Simplemente eso.









