Está claro que al estar lejos de mi ciudad natal, los niveles de comprensión y tolerancia ante situaciones completamente nuevas, son escasos cuando visito Caracas.
Mi cara de asombro, se tenía que turnar con la de temeroso disimulo y hasta naturalidad. Fuimos interceptados en un semáforo, por hombres armados que no estaban identificados. Fuimos prohibidos de continuar con la normal circulación, porque tenía prioridad de paso alguien que desconocemos, pero según me informaba mi hermano, seguramente nadie lo suficientemente importante, para ser escoltado apenas por un todoterreno y 3 motorizados visiblemente armados, sin identificar.
Bien, hasta aquí nada aparentemente extraño. Pero sí lo es el hecho que tengamos que vivir como una situación aparentemente normal el encontrar uniformados y sin uniformes personas con armas en las calles de la capital venezolana. Da igual que sea un recito abierto o cerrado, público o privado, una situación tranquila o tensa, la cola en un banco o la entrada a un parque. Las armas, dominan las calles de Caracas.
El Hombre con la pistola
17 01 2012
Advertisement
