Tengo la cabeza un poco loca, llena de información, y con la sensación de querer compartir tantas cosas, que se me acumulan las tareas.
Vamos a empezar por lo primero. Por tomarnos un minuto de descanso y tranquilidad. Y cuando cierro los ojos, en lo que pienso es en Lanzarote, y en esa escapada-escondite durante unos cuantos días.
Ir a Lanzarote, es salir del planeta Tierra. Significa detener el tiempo o al menos olvidar que existe.
Perderse por sus mini carreteras, andar sobre las rocas, cerrar los ojos y sentir el fuerte viento.
Comer lapa, o beber un vino de la isla. Es la felicidad de los pequeños detalles, es la alegría de la sencillez y de la pureza.
Aquí dejo una pequeña muestra visual, que entremezcla la naturaleza con maravillosas creaciones, hechas por alguien, con un verdadero sentido de pertenencia e identidad con lo que le rodea. César Manrique y sus atractivas y discretas pero a la vez rompedoras formas. En la web de La Fundación, detalle de su vida y obra, así como actividades que organizan.









